En Colombia las violencias son una problemática con muchas aristas que data desde los mismos orígenes de la nación. Pero especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XX, debido al boom del narcotráfico, los conflictos internos se han potenciado y recrudecido. 

Entre los muchos actores involucrados en esta dura realidad, aquellos cuya voz ha sido más silenciada históricamente son las víctimas. Por ello surgió este refugio simbólico para las personas afectadas por las diversas formas de violencia en Medellín, la región y el país. 

Las exposiciones están compuestas de relatos, fotografías, documentos, objetos artísticos,   audiovisuales, cartografías y textos que reúnen un gran número de perspectivas alrededor de este fenómeno. Su propósito es concientizar al público para superar el desconocimiento y la indiferencia, contribuyendo así a la transformación cultural en busca de la paz. 

No se trata de un sitio entretenido. En cambio, este lugar ofrece un conocimiento más profundo y conmovedor de la ciudad. Ya sea que vivas aquí, vengas de otra parte del país o seas un extranjero con ganas de comprender nuestras dinámicas más allá del turismo, el Museo Casa de la Memoria te abre sus puertas.         

Ubicación 

Se encuentra en La Candelaria, sector de Boston, dentro del Parque Bicentenario, a tres cuadras del Teatro Pablo Tobón Uribe subiendo por la calle 51. Su dirección exacta es calle 51 # 36 – 66.

Esta no es la zona más popular de la ciudad entre los turistas, pero tiene cosas muy interesantes por explorar, como el pasaje peatonal de La Playa con su Mercado Gastronómico inspirado en Mercados del Río y la ruta de teatros del centro

¿Cómo llegar? 

Tus opciones si arrancas desde cualquier parte de la ciudad son el Metro, taxi o apps de movilidad. Si ya estás en el centro, puedes dirigirte de una vez a la estación San Antonio del Tranvía, una línea integrada del Metro que te dejará a unas calles de distancia.  

Yendo en Metro debes tomar la Línea A en dirección a la estación San Antonio y hacer un trasbordo a la Línea T, que va hacia el oriente de la ciudad. La terminal del tranvía más cercana al museo es “Bicentenario”. 

Cuando bajes, independientemente de la salida que escojas, es necesario caminar tres cuadras en sentido norte. Un punto de referencia es el mural a un lado de la estación con los retratos de un campesino, varias mujeres y una gallina. Esa es la dirección que debes tomar. 

Si te encuentras en el centro de la ciudad, cerca del paseo de La Playa, puedes recorrerlo en sentido oriente 3 cuadras más allá del Teatro Pablo Tobón Uribe hasta ver el Parque Bicentenario. 

Una recomendación es que cuando llegues al parque no divagues por sus alrededores y entres directo al museo, especialmente si no conoces bien el sector, ya que ese lugar es muy frecuentado para la venta y consumo de drogas ilícitas. 

Incluso es posible que los vendedores piensen que estás ahí para comprarles, pero esta no es una razón para dejar de ir, pues son respetuosos con los visitantes del museo. Solo recuerda no dar papaya. 

Historia

El mayor antecedente del museo es el conflicto armado interno, cuyas víctimas son, a grandes rasgos, “las personas que individual o colectivamente hayan sufrido un daño […] como consecuencia de violaciones graves y manifiestas de las normas internacionales de Derechos Humanos y de infracciones al Derecho Internacional Humanitario”. 

En 2004 la Alcaldía de Medellín creó el proyecto de Atención a Víctimas del Conflicto Armado. Y una de las exigencias por parte de estas personas, las ONG y las organizaciones que las representaban, era obtener como reparación simbólica un lugar dedicado a la memoria de lo que había pasado y sigue ocurriendo.

Así se pusieron en movimiento varios esfuerzos por parte de las víctimas y la administración municipal, que impulsaron la construcción del edificio, cuya inauguración fue realizada en 2012 junto con su primera exposición temporal. No obstante, solo se llevó a cabo un 50% del diseño original. 

Desde sus inicios hasta la actualidad esta entidad ha combatido el olvido, siendo su mayor amenaza la falta de presupuesto, que viene disminuyendo con cada período electoral. Quizá por ello su colección e instalaciones no alcanzan los estándares de otros grandes referentes en el tema a nivel mundial como el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en Santiago de Chile. 

Aunque, por encima de la comparación, nuestro Museo Casa de la Memoria constituye un hogar, el más importante de la ciudad para quienes sufren el flagelo de las violencias en Colombia, que siguen tan vigentes como la esperanza de la mayoría de su pobladores por vivir en paz. 

Arquitectura 

El diseño del edificio estuvo a cargo de la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU), en cabeza del arquitecto Juan David Botero, quien empezó a trabajar en el proyecto a partir de 2008. La construcción del mismo se llevó a cabo durante 2011 y su inauguración oficial un año después.

Según Botero, la intención era plantear un recorrido que llevara a las personas de la oscuridad a la luz. De ahí que la entrada sea una especie de grieta y que la estructura se vaya ampliando al interior de la edificación. 

¿Qué hacer? 

Las instalaciones cuentan con 3 pisos. En el último están la biblioteca y las oficinas, en el segundo la sala permanente y en el primero varias exposiciones temporales. 

A lo largo de los años ha cambiado el orden dentro del museo. Actualmente, la única exposición permanente que encontré fue la sala “Medellín: memorias de violencia y resistencia”. 

La duración del recorrido depende de cuánto te involucres, ya que por ser una sola sala podrías terminar rápidamente tu visita, pero si te tomas un buen tiempo en cada experiencia y lees todos los textos estarás por lo menos 2 horas

Vuelvo sobre el tema de la lectura porque es fundamental. A pesar de lo que diga su página web, el museo no ofrece guías con mediadores a menos que sean reservadas una semana antes (y esto es para grupos mínimo de 10 personas). 

Los textos son tus mejores aliados, ya que de entrada el funcionamiento de algunas experiencias puede ser poco intuitivo. Y debido a que no hay suficiente personal, no siempre habrá alguien que te explique cómo interactuar con los elementos.  

Encontrarás información general en 3 idiomas: español, inglés y francés. Pero el grueso de las textos, así como los audiovisuales, están en español. La entidad también ofrece una audioguía en español e inglés para descargar en tu celular. Si te interesa esta opción debes llevar tus propios audífonos.

Mi conclusión tras hablar con varias personas que estaban allí cuando hice mi visita, incluyendo algunos extranjeros, es que faltan cosas por mejorar en el museo, lo cual puede plantear ciertos retos a los usuarios, pero no por ello el recorrido deja de ser muy impactante y vale la pena hacerlo porque tiene el potencial de transformar tu visión de la ciudad. 

Precio y horarios 

La entrada es completamente gratuita. En cuanto a la programación, creo que lo mejor es llamar antes de ir, porque a veces surgen inconvenientes o eventos que no se actualizan en su página web. Aunque es allí donde está la info para ponerse en contacto con ellos.